miércoles, 29 de junio de 2016

Un viaje sorpresa a Cancún

“Prepara la maleta ya, Lucía, que esta noche salimos para Cancún”.

Con esas palabras exactamente me ha despertado hoy Tomás a las seis y cuarto de la mañana.

Al principio no he contestado. He sonreído medio dormida y he balbuceado algo que ni recuerdo. Pero Tomás me lo ha vuelto a repetir y ha añadido “venga, levántate, que va en serio y hay mucho que hacer”.

Entonces he dado una vuelta en la cama, he abierto los ojos y he pensado qué día era.

¿El día de los Inocentes tal vez? Pues me parece a mí que no.

De pronto, he tomado conciencia de que el tema iba realmente en serio, y que es una de las sorpresas que a Tomás tanto le gusta dar de vez en cuando.

Ahora son las 12 de la mañana y todavía no me puedo creer que pueda estar pasando.

Pero ya lo he asumido: he visto los billetes, las reservas de hotel y a Tomás haciendo las maletas.

O sea, que sí: que nos vamos a Cancún.

“¿Pero por qué no me lo has avisado con al menos un día de antelación, criatura?” –le he preguntado desesperada.

Él ha dicho que así no hubiera tenido gracia y que ahora no estaría disfrutando de lo lindo, viendo cómo me subo por las paredes.

No he ido a la peluquería, ni me he depilado, ni  me he comprado ropa ni biquinis chic para la ocasión.

Eso no se le hace a una mujer.

Y encima aquí estamos en pleno invierno, así que lo primero que he tenido que hacer es bajar al trastero y buscar la ropa de verano, que tenía totalmente olvidada.

Sólo en eso y en elegir modelos, ya he perdido, tres horas.

Tomás dice que no entiende a las mujeres, y que coja lo primero que pille. Sí, claro.

Tampoco yo entiendo a Tomás con sus sorpresas de última hora y me aguanto.

Cancún… Sólo de pronunciarlo, las piernas me tiemblan y me embarga la emoción. Y pensar que dentro de pocas horas estaré allí, bañándome en sus playas paradisiacas de aguas tranparentes… Es increíble.

Nunca he estado allí, así que no he podido evitar la tentación de dejar un rato las maletas olvidadas y buscar en internet alguna información sobre este lugar.

Se trata de una ciudad de Méjico, exactamente en el Estado de Quintana Roo, y como ya sabréis es un lugar muy turístico.

Tengo montones de amigas que han estado allí y me han contado que aquello es precioso y que están deseando volver. Ahora se morirán de envidia, cuando sepan que yo voy a estar allí un par de semanas.

También he estado echando un vistazo a nuestro hotel, en la página de hoteles baratos en Cancún, y me ha encantado.

Ya estoy deseando llegar, y ver Isla Cancún (donde está nuestro hotel, claro), la Zona Urbana, Puerto Juárez e Isla Mujeres, la Franja Ejidal, y Alfredo V. Bonfil.

Eso de Isla Mujeres es lo que más me ha llamado la atención, aún sin haberla visto: esta isla estaba consagrada a la Diosa maya de la Luna, el amor y la fertilidad (Ixchel). La describen como un lugar pintoresco (mis favoritos para hacer turismo) y maravilloso, con aguas transparentes pobladas de delfines y tortugas junto a los que puedes nadar… Y allí, por supuesto, no me pienso perder  “El Garrafón”, un lugar dedicado a la práctica de mis deportes favoritos: el kayak, el sea trek, el snuba y el  esnórquel.

Lo malo va a ser cuando se pasen los quince días y tenga que volverme a casa: va a ser horrible.

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