sábado, 18 de enero de 2014

Tener un viejo movil viajero

Tengo un teléfono móvil marca Nokia, que ha viajado mucho más que yo. ¿Y cómo es eso? me preguntaréis. Muy fácil: cuando alguno de mis amigos sale de viaje al extranjero, se lo presto. Es un móvil libre, y compatible con la inmensa mayoría de las redes de los países vecinos, así que cuando mi amigo o yo mismo se encuentra en otro país, basta con comprarse una tarjetilla prepago del operador de ese país, para ya tener cobertura en el extranjero a precios normales, y no los abusivos precios que te cobran las operadoras de telefonía, que por esos precios, cualquiera diría que los mensajes los envían los directivos a través de señales de humo, como dicen que hacían los indios del salvaje oeste.

Es un móvil que compré por Internet en una página de éstas que se dedican a la compraventa de teléfonos móviles usados, y con un sistema cuanto menos inteligente, ya que ellos son simples intermediarios en la transacción, que realmente se produce entre el comprador que elige de entre varios vendedores que también utilizan ese sistema. Lo mismo ocurre al vender un teléfono móvil, que el vendedor del teléfono móvil usado, puede seleccionar uno de entre varios compradores o empresas compradoras más bien, que le ofrecen un precio tasado por el móvil.

Y aunque el móvil lo compré por el sistema indicado, me parece que ya nunca me voy a desprender de él, pues además de que es prácticamente indestructible ¡que mira que se me ha caído veces al suelo!, la batería le dura un montón, por lo que lo llevo siempre en la guante del coche, para aquellas ocasiones en las que mi móvil principal se queda sin batería, o le ocurre eso mismo a los móviles de las personas que me acompañan en el coche o en los viajes o excursiones.

Prefiero que le den batalla a ese móvil secundario, antes que al móvil principal.






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