miércoles, 15 de enero de 2014

Los viajes de los detectives

Una de las mejores profesiones que hay para viajar con todos los gastos pagados, es la de detective. Te contrata un cliente para hacer una serie de averiguaciones, que de entrada no se sabe dónde te pueden llevar, y lo mismo acabas haciendo seguimientos en otra ciudad, o incluso en otro país. Y por supuesto todos esos gastos de desplazamiento los paga el cliente que ha contratado los servicios del detective. Cierto que es un viaje de trabajo y no de placer, pero entre comer de bulla y corriendo una hamburguesa rápida a la vuelta de casa, o tomar esa misma hamburguesa con esas mismas prisas en un lugar exótico, yo obviamente me quedo con la segunda opción.

De acuerdo que es un trabajo para el que no todo el mundo sirve, pero las ventajas, las emociones y las aventuras que se viven ejerciéndolo, compensan sobradamente las penurias que todo trabajo conlleva. Eso de vivir mil y una situaciones en aeropuertos, hoteles y medios de transporte por todo el mundo, es algo que quieras o no, te llama la atención. Cierto que aventuras detectivescas como las de las películas, sólo suceden en las películas, pero no es menos cierto que muchas de ellas están inspiradas en situaciones de la vida real, en cosas que suceden a un reducido número de personas, entre las que obviamente se encuentra la de detective privado.

Y otra cosa muy buena que tiene dicha profesión, es que es válida para todo tipo de perfiles. Imaginemos un seguimiento a una persona infiel, por ejemplo, que es seguida durante un rato por un jubilado, luego por un ama de casa con carrito y un par de niños chillones, más tarde por un estudiante despistado por su mp3 y auriculares chillones, para acabar siendo monitorizada por un ciclista de mallas chillonas y casco fosforito. Esta persona que va a lo que va, a consumar su infidelidad, en lo que menos va a reparar, es en la variedad de personas que lo están siguiendo en ese viaje que si que es de placer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario